Un blog de Manuel Matamoros, profesor de plástica.
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jueves, 5 de octubre de 2017

PLATÓN Y LOS ELEMENTOS


Sabías que el filósofo Plantón (en griego antiguo: Πλάτων, PlátōnAtenas​ o Egina,​ c. 427-347 a. C.) En uno de sus diálogos, llamado "Timeo" estableció la naturaleza de los elementos que componen nuestro mundo, asignándole a cada uno de ellos una de las formas de 4 de los 5 poliedros regulares, a saber: 
El hexaedro o cubo para la tierra, el octaedro para el fuego, el tetraedro para el aire y el icosaedro para el agua.
Si quieres leer el pasaje en el que establece esta relación, simbólica para nosotros, aquí lo tienes:

“(...) Pero demos treguas a estas indagaciones, y asignemos cada una de las figuras de que acabamos de hablar, al fuego, a la tierra, al agua y al aire.
Demos a la tierra la figura cúbica. La tierra es, en efecto, el más noble de los cuatro cuerpos (elementales) y el más capaz de recibir una forma determinada; y estas cualidades suponen en el cuerpo que las tiene, las bases más firmes. Ahora bien, entre los triángulos, que desde el principio distinguimos, los que tienen los lados iguales tienen una base naturalmente más firme que los que los tienen desiguales; y de las dos figuras planas que ellos forman, el tetrágono equilátero es una base más estable que el triángulo equilátero; porque así en sus partes como en su totalidad, está más sólidamente constituido. No nos separamos, pues, de lo probable al atribuir esta forma a la tierra. No es menos probable que debe atribuirse la forma menos móvil al agua, la más móvil al fuego, y la que es un término medio al aire; el cuerpo más sutil al fuego, el más grueso al agua, y el que ocupa un lugar intermedio al aire. En la misma forma debe referirse el cuerpo más agudo al fuego; el que sigue a éste, al aire; y el tercero, al agua. De todos estos cuerpos el que tiene las bases más pequeñas es necesariamente más móvil y más delicado, porque es igualmente más agudo en todos sentidos y más ligero que todos los demás, como formado de los mismos elementos, pero en mucho menor número. El que tiene menos bases, después del precedente, ocupa el segundo rango bajo todas estas relaciones; y el que está en tercer lugar, según las bases, está igualmente en tercer lugar con respecto a las cualidades. Digamos, pues, conforme a lo que dictan la recta razón y la probabilidad, que el sólido, que tiene la forma de una pirámide, es el elemento y el germen del fuego (tetraedro regular); que el segundo, cuya formación hemos expuesto (El octaedro regular), es el del aire; y el tercero (icosaedro) el del agua. Es preciso concebir todos estos elementos de tal modo pequeños, que, tomados uno a uno en cada género, escapen a la vista por su pequeñez, y no se hagan visibles, sino a condición de reunirse en gran número y de formar masas. En cuanto a sus relaciones, sus números, sus movimientos y sus demás propiedades, Dios, por todos los medios a que se prestó la necesidad, convencida por la inteligencia, arregló y ordenó todas estas cosas con una perfecta exactitud, haciendo que reinaran por todas partes la proporción y la armonía.(...)
Restaba una quinta combinación, y Dios se sirvió de ella para trazar el plan del universo." (Se refiere al dodecaedro, que engloba a todos los demás poliedros)

Fragmento de: Platón. “Timeo”.